Trabajo
en una escuela primaria en el horario extracurricular dictando talleres de
teatro y literatura (leyendas principalmente). Lo primero que me hace ruido es
que los niños se quedan a los talleres en su mayoría porque los padres no
quieren tenerlos en casa o no buscan otra solución si ellos no quieren
participar, ya que es optativo. Entonces pienso que es un taller enmascarado de
elección pero que en el fondo funciona como una materia curricular, casi.
Lo
que me queda dando vueltas en mi cabeza es lo poco que podemos trabajar y
desarrollar la invención. Esto no se genera quizás por muchas cuestiones en
principal porque mi formación es de media y quizás me faltan recursos para
generar el encuentro con niños de 2do y 3er grado. Otro factor podría ser que
están todo el día “contenidos”, guardando la energía (sentados, callados,
pórtense bien, etc.). Y al momento de tener un lugar de expresión deben salirles
todas las ganas de expresión… hay muchos niños que a través de sus dibujos o de
sus palabras o desde sus agresiones quieren decirnos mucho y poco podemos
detenernos, escucharnos. Sé que estoy hablando de un espacio extracurricular y
también creo en que se puede lograr mucho desde otro ámbito, es decir, el “desorden”,
la particularidad de cada uno de los alumnos. En mi trabajo intento generar un
espacio de invención que esté lejos de lo que muestra la televisión o los
juegos de internet, el taller está planteado para conocer nuestras historias y
características por eso mismo las leyendas.
La
institución es subvencionada y trabaja con la inclusión de muchos niños
integrados. Conoce las realidades de las casas, de los padres y de los niños.
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