viernes, 18 de abril de 2014

Encuentro 1 por Luisa Gomez

Esto ocurrió el año pasado, por lo que la memoria de esta escena escolar se verá sujeta a los recuerdos de quien la escribe.
Me encontraba trabajando como docente en un colegio privado, laico, del barrio de Caballito. 3er año, 37 chicos conforman el curso. El grupo de chicos en mi clase tienen un bajo rendimiento y se muestran dispersos. La clase las más de las veces es caótica. Ciertos chicos pasan por problemas de drogadicción, y problemas familiares que desconozco.
El colegio cuenta con un Sistema de Tutorías donde cada grupo destina una o más horas semanales a trabajar algún tema tendiente a mejorar la relación grupal o a afianzar los valores que como institución representan alumnos y profesores.
Luego de repetidas clases frustradas por distintos motivos –los de siempre y algún otro- consulto a los chicos acerca de por qué no toman nota de todas las cosas que les van pasando en el aula con los compañeros y profesores y los plantean en la hora de Tutoría como un debate abierto, (yo sin haber tenido Tutoría como una materia curricular mientras cursaba la secundaria pensaba que más o menos así funcionan estos sistemas).
Después de lanzar la idea de convertir y destinar la Tutoría a realizar un taller y abrir un espacio para dialogar e integrar voluntades, un alumno me responde que no siempre tienen la materia dado que en esa hora hacen salidas pedagógicas o bien esa hora se destina, por decisión de la profesora tutora, a lo que ella considere conveniente que casi siempre es apoyo en algún tema específico.
 Hasta aquí la escena que narro es de lo más recurrente, pero mi sorpresa llega cuando el mismo alumno, en la misma charla, me comenta que en realidad “la hora de tutoría” se la destinaba a “denunciar a los profesores, es el espacio de denuncia”, el alumno sonríe y yo prefiero seguir con la clase y cerrar el tema.
A lo que el alumno se refería con sus palabras es más o menos así: el profesor tutor les pregunta en qué materia están con notas bajas y luego se le consulta al docente responsable de esa materia cuál es la razón de esta nota baja o qué sucedió. A veces la tutoría termina ahí.
Cuando me tocó articular con un tutor sobre la baja nota de un alumno pude ver que la cosa pasaba a grandes rasgos como me la comentaba este alumno de 3er año: un profesor tutor me consultó, yo comenté la situación académica del alumno, sugerí los cambios a realizar, el tutor  me informó por qué no estudiaba –y acá se habría un abanico imperdible de excusas y volteretas-, y me sugería que despacito baja viendo de arreglar esa nota para no tener inconvenientes.
Sacando en limpio, si alguien tenía malas notas el alumno lo “denunciaba” con el tutor, el tutor conversaba con uno y uno si 

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