Esto
ocurrió el año pasado, por lo que la memoria de esta escena escolar se verá
sujeta a los recuerdos de quien la escribe.
Me
encontraba trabajando como docente en un colegio privado, laico, del barrio de
Caballito. 3er año, 37 chicos conforman el curso. El grupo de chicos en mi
clase tienen un bajo rendimiento y se muestran dispersos. La clase las más de
las veces es caótica. Ciertos chicos pasan por problemas de drogadicción, y
problemas familiares que desconozco.
El
colegio cuenta con un Sistema de Tutorías donde cada grupo destina una o más
horas semanales a trabajar algún tema tendiente a mejorar la relación grupal o
a afianzar los valores que como institución representan alumnos y profesores.
Luego
de repetidas clases frustradas por distintos motivos –los de siempre y algún
otro- consulto a los chicos acerca de por qué no toman nota de todas las cosas
que les van pasando en el aula con los compañeros y profesores y los plantean
en la hora de Tutoría como un debate abierto, (yo sin haber tenido Tutoría como
una materia curricular mientras cursaba la secundaria pensaba que más o menos
así funcionan estos sistemas).
Después
de lanzar la idea de convertir y destinar la Tutoría a realizar un taller y abrir
un espacio para dialogar e integrar voluntades, un alumno me responde que no
siempre tienen la materia dado que en esa hora hacen salidas pedagógicas o bien
esa hora se destina, por decisión de la profesora tutora, a lo que ella
considere conveniente que casi siempre es apoyo en algún tema específico.
Hasta aquí la escena que narro es de lo más
recurrente, pero mi sorpresa llega cuando el mismo alumno, en la misma charla,
me comenta que en realidad “la hora de tutoría” se la destinaba a “denunciar a
los profesores, es el espacio de denuncia”, el alumno sonríe y yo prefiero
seguir con la clase y cerrar el tema.
A
lo que el alumno se refería con sus palabras es más o menos así: el profesor
tutor les pregunta en qué materia están con notas bajas y luego se le consulta
al docente responsable de esa materia cuál es la razón de esta nota baja o qué
sucedió. A veces la tutoría termina ahí.
Cuando
me tocó articular con un tutor sobre la baja nota de un alumno pude ver que la
cosa pasaba a grandes rasgos como me la comentaba este alumno de 3er año: un
profesor tutor me consultó, yo comenté la situación académica del alumno,
sugerí los cambios a realizar, el tutor
me informó por qué no estudiaba –y acá se habría un abanico imperdible
de excusas y volteretas-, y me sugería que despacito baja viendo de arreglar
esa nota para no tener inconvenientes.
Sacando en limpio, si alguien tenía malas notas
el alumno lo “denunciaba” con el tutor, el tutor conversaba con uno y uno si
No hay comentarios:
Publicar un comentario