domingo, 1 de junio de 2014

Encuentro 5 La violencia, las violencias





En la escuela asistimos a diversas formas de violencia/s más o menos implícita o explícita.

Leemos el texto Antes la Ley de Franz Kafka.


Ante la ley

Franz Kafka
Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.
-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.
La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:
-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.
El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.
Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:
-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.
Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.
-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.
-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:
-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.

Notamos que hay mecanismos de la norma que están naturalizados por el individuo. El individuo no se cuestiona algunas cuestiones respecto de la ley, porque la tiene incorporada a su modo de pensamiento.


Existen modos más tradicionales de la violencia, como la violencia institucional, pero también formas de la violencia más implícita.

Vemos dos fragmentos de la película “Profesor Lazhar”

- Minuto 39.50 hasta 45:00
- Minuto 58 hasta 1:05.




Leemos la siguiente ficha sobre “La violencia, las violencias”
Reflexiones, experiencias e intervenciones
Sangría Editores, 2008
Elena de la Aldea

Pensar en las formas de violencia que se padecen y ejercen, de qué formas de violencia participamos.

Plantea De la Aldea que

-Asistimos a la transformación de la naturaleza que organizaba los vínculos en la modernidad
que la violencia:
-Es una construcción social
-Está producida por la ruptura del lazo social
-Es la negación a aceptar lo nuevo
-Es la exclusión
-Es importante pensar la violencia desde la multiplicidad: las violencias

Las violencias hoy hablan de:

Las instituciones que repiten un pasado sin hacer su balance crítico
El anacronismo de las instituciones como la escuela (hoy los chicos, al cruzar la puerta de la escuela retroceden 40 años)
Las disciplinas autoritarias y la falta de disciplinas
El silencio, el olvido y la impunidad que generan desprotección y extrañamiento frente al pacto social roto desde las instituciones responsables de velar por él.
La falta de ternura
La disolución de un tiempo con metas pensadas de antemano
El no lugar para la palabra de los niños
La rigidez de las teorías
La sobrevaloración de la palabra declamatoria en detrimento de la intervención activa
Los bienpensantes contra lo impensado
La falta de una mirada sobre sí mismo de cada uno de nosotros

Es necesario

Reflexionar sobre la incidencia que las modificaciones del Estado tienen sobre el lazo social y sobre la subjetividad
Pensar la violencia no tanto como un principio unificador de conceptos sino como un conjunto de prácticas, rescatando la multiplicidad de discursos
Recordar la necesidad, cuando hablamos de violencia, de tener siempre presente de qué tipo de violencia estamos hablando. Esto nos permitirá mantener siempre el rigor de la reflexión frente a la singularidad de la situación
Incluir dentro de la multiplicidad de las violencias posibles, la de los otros y sobre todo, las nuestras. Estar atentos al acostumbramiento que desarrollamos muchas veces frente al horror y la crueldad frente a nuestras prácticas cotidianas. Prestar atención a la violencia estructural de la convivencia social frente al horror y la crueldad, en nuestras prácticas cotidianas.
Prestar atención a la violencia estructural de la convivencia social, aquella violencia siempre presente entre lo individual y lo colectivo. Ese espacio de tensión es al mismo tiempo, un espacio de creación y producción.

Observar las trampas que esconde la naturalización de las diferentes formas de violencia. Para eso es necesario percibir el amplio espectro de las violencias, develar los escondites y los juegos de ocultamiento de la buena conciencia.
Leer los contextos de enunciación y las practicas mas que los contenidos y los enunciados que hablan de la violencia
Tener en cuenta los dos aspectos, siempre presentes de la situación de conflicto: el destructivo y el creador
Tomar el pensamiento critico sobre nuestra realidad como una intervención política en el campo del pensamiento
Reafirmar nuestra posición activa como sujetos productores de historia, nuestra apuesta personal, frente a la pasividad, la negación, la pereza intelectual que constituyen también los modos de violencia.

La violencia plantea nuevos desafíos

se instaura otro modo de ser social e individual

Error frecuente la victimización un error frecuente es suponer al agresor distinto de la víctima. Es necesario posicionarse políticamente para no caer en una faceta del colonialismo que hace aparecer al otro como víctima, como débil.

La violencia puede ser destructiva
o
fundante

En el sentido que logra que no se naturalice el maltrato, no acomodarse en el lugar de víctima.

Se naturaliza el maltrato cuando---

No atravesamos problemáticas y realidades
No vemos que las fisuras son posibilidades de cambio
Estamos tan preocupados por la moda que impone estar actualizados que restamos pasión a nuestras propias propuestas
Para salir de la inercia:

Trabajar hoy

Tomar datos de una situación y transformarlos en un nuevo contexto
Salir de la queja
Pensar las acciones y actuar los pensamientos

Propuesta para la formación de ciudadanos que trabajan con problemas de violencia

Las vivencias que se movilizan al enfrentar situaciones de violencia poseen una gran riqueza, aportando a una más profunda comprensión del tema siempre y cuando se trabajen para convertirse en una herramienta de conocimiento y acción
La realización de seminarios para los profesionales que se enfrentan con situaciones de violencia en su trabajo cotidiano cobra especial importancia ante una temática que moviliza fuertemente los afectos.
La metodología debe orientarse a una reflexión hacia las propias prácticas , a trabajar con las implicaciones personales que hacen obstáculo, a compartir un espacio de trabajo y elaborar el impacto personal que la temática provoca , y generar recursos a partir de los cuales pensar propuestas de transformación.

Las estrategias de intervención dependen de sus objetivos

Los objetivos de la intervención son:

Reducir el impacto y las consecuencias de la violencia, crear un espacio de sostén, donde la reflexión y la confianza sean posibles
Reducir las cadenas de reacción negativas que las situaciones de violencia provocan

Conservar la estima de sí después de una situación recibida agresiva o ejercida en un contexto más general de violencia

Abrir nuevas perspectivas para las personas o grupos implicados en los hechos violentos y transformar la parálisis o la repetición asociadas a la violencia en fuerza creativa.


Próximo encuentro: hacer un mapa de la circulación de violencias: las que ejercemos y las que recibimos y las de otros actores sociales. Puede tener la estructura de un gráfico o ser un texto escrito.