lunes, 21 de abril de 2014

Laura Meilán 1er encuentro

Pareja pedagógica
Hace un par de semanas me asignaron para trabajar como pareja pedagógica con una profesora de 1° año de una escuela media comercial en Lugano 1 y 2. La profesora había solicitado la colaboración de otro docente porque no lograba controlar al grupo de estudiantes “porque ahora ya no tienen un período previo de adaptación a la secundaria, además porque hay muchos repetidores y son unos inadaptados”.
La primera clase tuve problemas con el transporte y llegué con bastante demora. Avanzados los primeros veinte minutos –de una clase de ochenta- me encontré con un importante desorden, chicos caminando por el aula, dos o tres escribiendo y el resto escuchando música o charlando. Entonces, le pregunté a la docente cual era el tema y qué actividades debían desarrollar. La profesora que estaba sentada en el escritorio –y así permaneció toda la clase- me dijo que estaba evaluándolos para el diagnóstico y que le había pedido una “composición” de tema Encuentro Inesperado.
Los gritos y las corridas aumentaron. Entonces, me presenté, les conté a los chicos que haría con ellos las clases de los lunes y cómo me llamaba. Les pregunté qué actividad tenían que hacer y paseé por los bancos para ver cómo estaban trabajando. Observé que sólo unos pocos habían escrito e intenté dar unas pautas para escribir, haciendo una reflexión acerca de qué era narrar, quiénes podían ser los personajes, qué les podía suceder para que ese encuentro resultara “inesperado”.
La profesora siguió sentada, unos cuantos chicos, muy deseosos de ser corregidos se acercaron con sus carpetas, pero ella sólo leía lo que estuviera escrito en tinta, nada en lápiz.
En el pizarrón quedaron planteadas unas cuantas preguntas que propuse para que respondiéndose facilitaran la construcción de una sencilla historia. Pero, los chicos siguieron, luchando entre sí –se insultan y maltratan de una punta a la otra, haciéndose burlas sobre sus aspectos y sus orígenes-, caminando por el aula y saliendo al baño con permiso de la profesora sentada en su escritorio.
Le sugerí que planteáramos otro tipo de clase porque evidentemente, esta forma de tarea no los comprometía. Le pregunté cuál tema del programa estaba desarrollando y qué pensaba trabajar las próximas clases para buscar alternativas entre las dos. Pero ella se limitó a no decir nada, llegó un auto de alquiler que la venía a buscar y se fue.
A la semana siguiente, llegué con tiempo, traje algunas lecturas para proponer y nuevamente, pregunté cuál sería el tema de la clase. Ninguna respuesta. Me informó que el encuentro anterior había comenzado a leer una antología literaria que tienen la biblioteca, el primer texto, un apólogo del Conde Lucanor y que ella estaba evaluando lectura en voz alta.
Cuando iniciamos la clase resultó que todos los chicos ya habían leído el texto, de aproximadamente una carilla. Hice unas preguntas al grupo sobre el tema y la moraleja del relato. Todos supieron responder correctamente, pero en desorden, a los gritos y sin escucharse entre sí. Después, tratando de generar algunos acuerdos sobre la escucha y el uso de la palabra, reflexionamos sobre el vocabulario ¿qué es un conde? ¿por qué hablaba un sirviente? ¿qué era un apólogo? ¿en qué época se desarrollaba el relato?
Entonces, cuando pregunté qué actividad desarrollaríamos, dado que sólo habían transcurrido 15 minutos y restaban 65, contestó que seguiría evaluando lectura en voz alta desde al banco. A los diez minutos posteriores el aula era un verdadero griterío y nadie prestaba atención a nada. Le sugerí otra cosa y no aceptó. Me cansé de pedir silencio y de llamar la atención a los chicos y me senté al lado de la profesora. Ella, desde su silla, les dijo a los pocos que escuchaban que debían copiar del libro el vocabulario en la sección de gramática de sus carpetas. Media hora después cerraba la biblioteca y hubo que retirar los libros. Unos minutos más tarde y sin que sonara el timbre ni se dijera que podían retirarse, los chicos levantaron muy responsablemente sus sillas, las colocaron sobre las mesas y salieron al patio. Todavía quedaban 15 minutos de clase. Se acercó una preceptora para reclamar que los chicos hubieran salido cuando todavía no era el momento. Pero, tampoco estaba la profesora titular que apabullada por el mal comportamiento se había retirado.
Fue la segunda clase que compartí como pareja pedagógica. Algo desconcertada y sin saber muy bien cómo resolver el problema, busqué a la asesora pedagógica de la escuela, al director y, o a la jefa de área paro como ya era última hora de la jornada, ninguno estaba ya en el edificio.
Laura Meilán, 21-04-14.





Encuentro 1 por María Fernanda Castro

Un instante


La imagen que me quedó plasmada en la memoria de mis días de estudiante en esta facultad fue la siguiente: Durante una clase en la que el aula estaba completa, los (alumnos nos sentábamos amontonados, algunos en el piso y otros hasta en la puerta), la profesora se encontraba de pie dando su clase y enciende un cigarrillo, (costumbre que practicaba en todas las clases), pero ese día una alumna le solicitó a la docente si podía  apagar el cigarrillo, a lo que la docente respondió con la siguiente frase: “si no le gusta salga del aula y escuche la clase desde afuera”.

Todos nos quedamos mudos, la alumna continuó y le explicó a la profesora que le molestaba el humo por problemas de salud y que solo era por esa causa que se lo solicitaba.

La profesara respondió que terminaría el cigarrillo que recién había encendido y hasta el corte de la clase no volvería a fumar. La clase continuó. Los demás alumnos que también fumaban en clase dejaron de hacerlo.

A la clase siguiente la profesora volvió a fumar.

A partir de esa clase y en las sucesivas los alumnos que no toleraban el cigarrillo se sentaban en los bancos ubicándose en la puerta del aula. El aula permanecía abierta durante toda la clase.

sábado, 19 de abril de 2014

Encuentro 1 por Gabriela Coronel

Trabajo en escuelas secundarias y cada año al comenzar el ciclo lectivo suelo usar una “estrategia de presentación” tanto personal como académica. En la personal, les cuento a mis alumnos, un poco de “mi historia de vida”, a modo de ejemplo para que luego, por medio de una carta escrita, mis alumnos me cuenten la suya. La idea es conocernos y reconocernos como personas, con nuestras debilidades y fortalezas, reconociendo nuestros defectos y virtudes. Más allá de su historia familiar, deben incluir en ella sus sueños, proyectos e ilusiones. A partir de esta actividad, todos los años me llama la atención “algún caso”; este año es el de Sebastián,  quien cursa el último año.
Sebastián comenzó su carta de presentación en forma correcta: identificó fecha, lugar, saludo formal, etc…buen encabezamiento. Primer detalle: caligrafía muy pequeña, casi, casi ilegible, birome color negro y con algunas enmiendas. Avanzaba rápidamente en su desarrollo con cuestiones filosóficas sobre la vida y la muerte, mencionando un par de “anécdotas” que me resultaron preocupantes. La finalizó afirmando que todos tenemos una misión en la vida, un rol que cumplir…y que el suyo era crear una nueva sociedad y que para eso debía terminar con el mundo …matar a cada una de las personas…y que él comenzaría con su hermano .   
La carta fue entregada y leída un día lunes. El martes a primera hora hablé con la Directora; ella me informó  que el año anterior Sebastián había pretendido ahorcar a un compañero, que golpeó a otros, agravió verbalmente a unas chicas y golpeó de tal manera a su hermano( en su casa) que le provocó un desmayo y que estuvo con apoyo psicológico.
Luego de la lectura de la carta, citaría de manera urgente a su madre y le aconsejaría que su hijo iniciara un nuevo tratamiento psicológico.
El lunes siguiente Sebastián me espero en el pasillo y antes de que ingresáramos al salón me dijo: “Profesora Ud.no tiene palabra, me defruadó…me dijo que la carta era confidencial y me buchoneó con la Dire…no se lo voy a perdonar… no espere nada de mí.” Yo lo miraba desde abajo (creo que me temblaban hasta las manos),trate de sostenerme firme, él estaba enojadísimo, lo podía sentir y él bien me lo demostraba…Respiré hondo y le respondí:(poniendo seguridad en mi tono y voz) “Yo no quise ni quiero defraudarte Sebastián, no me juzgues tan rápido, tenemos todo un año por delante y nos estamos conociendo…Vos te acordás todo lo que escribiste en la carta? . No está bien como pensás por eso me preocupé y se lo comenté a la Directora pero lo que pasa es que, ni ella ni yo tenemos las herramientas para ayudarte. Por eso pensamos que la única manera de hacerte bien es pedirte que vayas a un psicológo…Sebastián vos necesitas ayuda y yo solamente soy profe de Literatura…
Fue una situación muy fea nunca antes me había pasado vivir un momento tan tenso…tan enojado estaba este muchacho conmigo que yo no sabía cómo reaccionaría…
Pasaron cuatro semanas de aquella escena…Sebastián ya no está tan enojado, algunas veces me saluda mejor que otras, de a poco mejora su letra, su prolijidad (subraya con regla y con color) entrega la tarea del día, me contó que gusta de una compañera y me pidió que no se lo diga a nadie hasta de vez en cuando se sonríe por algún comentario mío…mientras tanto yo…mientras tanto yo continúo con miedo. Con miedo a sus reacciones…pero él no lo sabe.  

viernes, 18 de abril de 2014

Encuentro 1 por María Julia Druille

Suceden día a día, en cada clase, hay tantas situaciones para detenerse a analizar. Falta tiempo, la vorágine escolar nos de-vora con su vora-cidad. Hay que trabajar con el conflicto, tratar de que no se escape esa fugacidad, ese instante en que nos detenemos a pensar.
Juan Cruz es un alumno que me preocupa. Es de Primer año, escuela pública. Son muchos alumnos en la clase, casi cuarenta. Se me había pasado por alto que él no escribía en su carpeta. Uno de los primeros días de marzo, dicté algo y cuando pasé a su lado no había copiado nada. Le pregunté y se lo veía preocupado. No puedo escribir si me dictan. Puedo copiar, eso sí. 
Los compañeros ya lo habían observado y varios dijeron :" no copia nada en ninguna materia".
Unos días después vino la evaluación. Recorrí la clase mientras respondía preguntas, el parecía escribir algo o estaba atento a su hoja pero no preguntó nada. La prueba estaba fotocopiada por lo tanto no tenía que copiar, sólo resolver.
Entregó la evaluación en blanco, pero estaba abrumado. Me dijo que había estudiado, sin embargo pero que no pudo escribir nada. Le pregunté si le parecía que lo hablásemos con una persona del Gabinete que podía ayudarlo, me dijo que no. Le pregunté con quien vivía. Vive con su mamá y su papá.
 Tampoco quiere que llame a la mamá, se le llenaron los ojos de lágrimas:" no, no la llame".
Algunos días más tarde, en una clase sobre mitos en la que muchos participaban, él levantó la mano para contar algunos detalles que conocía por una película.
Me alegré mucho, sentí que Juan Cruz se animaba a hablar en clase y eso era muy bueno. 
Pero pienso en su relación con la escritura, tan conflictiva. Algo lo detiene, algo lo frena. Tampoco vive bien su relación con los compañeros porque se siente muy "mirado" debido a su imposibilidad de ponerse a escribir.
Estoy viendo cómo ayudarlo. Pienso estrategias. No quiero que se decepcione al final del trimestre por sus notas y yo sin haber hecho nada.



María Julia Druille

Encuentro 1 por Silvia Beltran

La entrada al aula es todo un despliegue de matices, de contrastes, de contradicciones, de anarquías silenciosas, de miradas, de posturas, de rechazos, del choque de pequeños mundos con el mundillo del docente que pretende “cambiar” una realidad que supera lo individual porque lo social recién se ha instalado  sigilosamente en el contexto inmediato del aula con obstáculos que se hacen visibles como objetos externos pero no como vivencia, no como experiencia pura; el solo hecho de lidiar con diversas situaciones críticas como por ejemplo un joven drogado y alcoholizado dentro de un ámbito de estudio nos hace- preguntarnos el por qué elegimos estar allí, qué nos llevó a presenciar una imagen tan triste de esa índole sin tener herramientas que nos ayuden a resolver un caso tan difícil en el que corren riesgo no solo el docente sino los alumnos que acompañan ese esquema. No son los prejuicios lo que construyen un vínculo entre alumno-docente sino la forma de dirigirnos al otro, ese otro siempre espera algo más, un plus que todavía no resurgió de la oscuridad del inconsciente  ni resurgirá sino hay una toma de conciencia en la enseñanza, más aún en la- sociedad que es la que traslada su nicho dentro del aula para el enseñante que es el punto de referencia del enseñado. Sin embargo, esta relación a simbiótica que se establece entre ambos actores nos plantea las siguientes situaciones o problemáticas que aun no tienen carácter de experiencia:   
*El alumno pasivo que solo copia y no responde a lo que el docente pregunta, no- es falta de voluntad del docente sino que el alumno actual es como un autista que solo mira pero no ve lo que pasa o sucede a su alrededor, solo está atento a su- mundo. Este mundo puede estar vinculado a las drogas, a la delincuencia, a la violencia familiar, al abuso y así a infinidad de situaciones o problemáticas que no son de su incumbencia pero que está obligado a padecer por el contexto en el que vive. Es por eso que el vínculo con el docente se ve desdibujado, poco claro, ellos saben que para poder “igualarse” o “alinearse” a la sociedad deben terminar una secundaria pero eso no les garantiza que estén dentro del sistema laboral más- aun, buscan en el narcotráfico un trabajo fácil y rentable, comienzan consumiendo, luego venden la misma, y así hacen carrera; una carrera que es corta porque cuando quieren “safarse” como dicen ellos…la muerte golpea sus puertas, y aunque la cierren los jefes la derriban y la oscuridad se apropia de todo. Incluso hasta de su familia.
* El docente de este siglo no tiene perspectivas de futuro pues los contextos en los que enseña son cada vez más paupérrimos y violentos. Se siente imposibilitado- de dar su materia porque se da cuenta que los alumnos vienen con envase de adultos, es decir, hablan a un profesor como si fuera una cosa y no un ser humano. Lo mismo ocurre en los contextos de mayor poder adquisitivo, ya que, dichos alumnos tratan al profesor como a un cliente. Con esta alusión no quiero-  generalizar pero es lo que está sucediendo cada vez más aunque muchos no quieran admitirlo. De todas formas, el docente sobrevive cuando otro docente decide trabajar en conjunto para lograr algún cambio, entonces se logra “revertir” esa abulia que no es fácil erradicar de ambas partes. Pues ambos actores dejan entrever el descontento de no poder crear un vínculo que los ayude a tender un puente en lo que respecta al aprendizaje de contenidos.

Encuentro 1 por Natalia Pioppi

Trabajo en una escuela primaria en el horario extracurricular dictando talleres de teatro y literatura (leyendas principalmente). Lo primero que me hace ruido es que los niños se quedan a los talleres en su mayoría porque los padres no quieren tenerlos en casa o no buscan otra solución si ellos no quieren participar, ya que es optativo. Entonces pienso que es un taller enmascarado de elección pero que en el fondo funciona como una materia curricular, casi.
Lo que me queda dando vueltas en mi cabeza es lo poco que podemos trabajar y desarrollar la invención. Esto no se genera quizás por muchas cuestiones en principal porque mi formación es de media y quizás me faltan recursos para generar el encuentro con niños de 2do y 3er grado. Otro factor podría ser que están todo el día “contenidos”, guardando la energía (sentados, callados, pórtense bien, etc.). Y al momento de tener un lugar de expresión deben salirles todas las ganas de expresión… hay muchos niños que a través de sus dibujos o de sus palabras o desde sus agresiones quieren decirnos mucho y poco podemos detenernos, escucharnos. Sé que estoy hablando de un espacio extracurricular y también creo en que se puede lograr mucho desde otro ámbito, es decir, el “desorden”, la particularidad de cada uno de los alumnos. En mi trabajo intento generar un espacio de invención que esté lejos de lo que muestra la televisión o los juegos de internet, el taller está planteado para conocer nuestras historias y características por eso mismo las leyendas.
La institución es subvencionada y trabaja con la inclusión de muchos niños integrados. Conoce las realidades de las casas, de los padres y de los niños.  


Encuentro 1 por Luisa Gomez

Esto ocurrió el año pasado, por lo que la memoria de esta escena escolar se verá sujeta a los recuerdos de quien la escribe.
Me encontraba trabajando como docente en un colegio privado, laico, del barrio de Caballito. 3er año, 37 chicos conforman el curso. El grupo de chicos en mi clase tienen un bajo rendimiento y se muestran dispersos. La clase las más de las veces es caótica. Ciertos chicos pasan por problemas de drogadicción, y problemas familiares que desconozco.
El colegio cuenta con un Sistema de Tutorías donde cada grupo destina una o más horas semanales a trabajar algún tema tendiente a mejorar la relación grupal o a afianzar los valores que como institución representan alumnos y profesores.
Luego de repetidas clases frustradas por distintos motivos –los de siempre y algún otro- consulto a los chicos acerca de por qué no toman nota de todas las cosas que les van pasando en el aula con los compañeros y profesores y los plantean en la hora de Tutoría como un debate abierto, (yo sin haber tenido Tutoría como una materia curricular mientras cursaba la secundaria pensaba que más o menos así funcionan estos sistemas).
Después de lanzar la idea de convertir y destinar la Tutoría a realizar un taller y abrir un espacio para dialogar e integrar voluntades, un alumno me responde que no siempre tienen la materia dado que en esa hora hacen salidas pedagógicas o bien esa hora se destina, por decisión de la profesora tutora, a lo que ella considere conveniente que casi siempre es apoyo en algún tema específico.
 Hasta aquí la escena que narro es de lo más recurrente, pero mi sorpresa llega cuando el mismo alumno, en la misma charla, me comenta que en realidad “la hora de tutoría” se la destinaba a “denunciar a los profesores, es el espacio de denuncia”, el alumno sonríe y yo prefiero seguir con la clase y cerrar el tema.
A lo que el alumno se refería con sus palabras es más o menos así: el profesor tutor les pregunta en qué materia están con notas bajas y luego se le consulta al docente responsable de esa materia cuál es la razón de esta nota baja o qué sucedió. A veces la tutoría termina ahí.
Cuando me tocó articular con un tutor sobre la baja nota de un alumno pude ver que la cosa pasaba a grandes rasgos como me la comentaba este alumno de 3er año: un profesor tutor me consultó, yo comenté la situación académica del alumno, sugerí los cambios a realizar, el tutor  me informó por qué no estudiaba –y acá se habría un abanico imperdible de excusas y volteretas-, y me sugería que despacito baja viendo de arreglar esa nota para no tener inconvenientes.
Sacando en limpio, si alguien tenía malas notas el alumno lo “denunciaba” con el tutor, el tutor conversaba con uno y uno si 

Encuentro 1 por Andrea Gagliardi

Historia de Romina:
Romina es una niña boliviana de 11 años.
Cursa el 4° año en una escuela pública del Gran Bs. As.
A fin del año pasado y principio de este año concurre  al “período de compensación”  en las cuatro áreas curriculares. Se acerca a la biblioteca del barrio para prepararse.
Expresa sentirse sola en el aula y que los compañeros la llaman “Haití”.
En los recreos busca la compañía de otra niña boliviana a quien conoce de las fiestas de la Virgen de Copacabana.
Vive con su padre que trabaja en un taller de costura y con sus hermanos menores. Los fines de semana ayuda a una tía en un puesto de comidas de la estación Once.
El viaje desde Bolivia se desencadena con la muerte de su madre. Para entonces la familia extensa ya estaba en Argentina. Su padre decide venir, animado por el sostén familiar con el que podía contar acá.
Romina se queda con una tía cuando su madre muere, pero al poco tiempo la tía también viaja.
Al preguntarle cómo llegó ella a Buenos Aires, no lo recuerda bien, relata que la trajo una familia con la que vivió un tiempo hasta que se reencontró con el padre.
No volvió a Bolivia desde que vino aquí ni mantiene contacto con personas de allá.
Recuerda a una viejita que era como una abuela postiza, pero piensa que estaba enferma y que tal vez ya haya muerto.
“Ella hablaba quechua, con ella viví,  aprendí muchas cosas, a cuidar ovejas, a plantar papas y habas”.
Intenta armar en una línea, el mapa de su experiencia: que empezó en una escuela de Potosí donde hizo jardín, después primero y después en La Paz otra vez jardín, que en Buenos Aires la anotaron en segundo pero enseguida la pasaron a primero, que  estuvo en la 35, en la 48, en la 3 y ahora en la 4.
El padre le está diciendo que se apure,  que cuando termine la primaria va a volver a Bolivia, porque no quiere que se eche a perder con la droga que hay acá.
Esto posiblemente implique una migración en etapas como fue la llegada a Buenos Aires pero al revés.
“Primero vamos nosotros, después él”.  


miércoles, 16 de abril de 2014

Clase virtual 19/04 Institución y orfandad: la crisis de la institución.

Clase virtual 19/04 Toda la bibliografía se encuentra disponible en:

https://drive.google.com/folderview?id=0B9BgRr-OOZ7oUUNXazlKZHM3VWc&usp=sharing

Institución y orfandad: la crisis de la institución. 

En este encuentro trabajaremos con fragmentos de dos películas L´ argent de poche (Truffaut, 1976) y Dettachment (Kaye, 2011) y como bibliografía teórica, un capítulo del libro Pedagogía del aburrido de Corea y Lewcowicz (2004) y fragmentos del libro Introducción a la guerra civil (Tiqqun, 2008).
Sugerimos a medida que vayan viendo los fragmentos y realizando las lecturas,  tomen nota de sus percepciones, ideas o imágenes que hayan traído estos materiales, para luego tenerlos presentes en el ejercicio de escritura.

1. Vemos dos fragmentos de “L´ argent de poche” (Truffaut, 1976)

(Están en el idioma original sin subtítulos, pero ambas escenas se entienden más allá de los diálogos)
2.  Ahora leemos unos fragmentos del libro “El origen de la tristeza” (2004) del escritor argentino Pablo Ramos. (buscar texto en el enlace que aparece al comienzo de la clase)

            A pesar de la distancia temporal y espacial de los fragmentos de la película y de la novela hay un escenario común en ambas ficciones: la infancia atravesada por la idea de orfandad. Los niños asumen responsabilidades que los padres, dada su impotencia o ausencia, no pueden desempeñar. Las razones son múltiples e inagotables: el ingreso de la mujer al mundo del trabajo, la flexibilización laboral, cierto desfondamiento de la niñez y de la adultez... En este contexto, la escuela se trasforma en un espacio del que se espera que supere sus funciones tradicionales, aunque se trate de una institución que históricamente haya demostrado cierta resistencia a lo nuevo y a adaptarse a los cambios sociales.
En el capítulo 1 de “Pedagogía del aburrido” (2004) Ignacio Lewkowicz y Cristina Corea trabajan el vínculo entre educación y ciudadanía para abordar  la crisis institucional de la actualidad y el lugar de la escuela. El historiador se remonta a la formación de los Estados nacionales, cuyo paradigma son las instituciones disciplinarias: la familia, la escuela, el hospital, la prisión, que operaban como puente facilitador de las relaciones. Actualmente, la subjetividad dominante ya no se caracteriza por ser institucional, sino mass – mediática.
En las actuales sociedades disciplinarias el ciudadano es sólo su soporte subjetivo. La característica principal de estas sociedades es que se normaliza a los individuos en espacios de encierro. En este sentido, la escuela oficia como el lugar en el que los individuos se vuelven útiles para la sociedad. Sin embargo, existe cierta tensión entre los ideales modernos que sostiene la escuela y la experiencia contemporánea de la modernidad tardía.
            La figura de la escuela que prevalece es la del galpón, como espacio de aglutinamiento, de permanecer de manera anómala: donde ya no hay conexión lógica y simbólica, es un mero coincidir material de los cuerpos en un espacio físico. En la escuela-galpón, no están garantizadas las condiciones de un encuentro ni de una representación compartida.
            Frente a este panorama teórico, queremos traer al grupo Tiqqun, colectivo anónimo de pensamiento e intervención política radicado en Francia. Cercanos al situacionismo, su propuesta constituye un llamado a la acción y retoma ideas de los filósofos Giorgio Agamben y Gilles Deleuze.
Tiqqun denomina a la coyuntura política actual como Imperio, una forma vacía que adquiere el viejo Estado moderno para sobrevivir, donde la institución y la ley ceden el paso a los dispositivos y las normas. Este grupo propone revincular la existencia con la política, donde la asunción de una forma-de-vida representa una forma de resistencia.

4. Los invitamos a leer el capítulo 2 de Pedagogía del aburrido y los 3 fragmentos de Introducción a la guerra civil que se encuentran en el enlace que aparece al comienzo de la clase.


Actividades
Escena 2 de Dettachment
Mirar la siguiente escena para pensarla en relación a lo planteado hasta ahora.

En el encuentro pasado una de las asistentes vinculó las formas de presencia en el aula con el modo de estar en los medios de transporte público. En el fragmento de Dettachment, el protagonista, que es profesor suplente en una escuela pública explica las razones por las que decide ejercer su profesión de esa manera.
La dificultad de implicarse completamente constituye un rasgo de época y se hacen visibles modos de estar en la escuela similares también a la imagen del galpón que planteábamos anteriormente con los textos teóricos. ¿Qué imágenes, en torno a esos modos de presencia, pueden evocar? ¿Qué otros modos de estar piensan que son posibles? ¿Qué potencias (como de las que se vale el grupo Tiqqun) se hacen visibles en la escuela?





Consigna de escritura para encuentro 3 – modalidad  presencial (3-05):

Preguntarse si el texto escrito (para el encuentro 1) es o no una escena en los términos trabajados. Si lo es, ensancharla con elementos de los materiales que resulten pertinentes. Si no lo es, escribir una escena que muestre un problema donde aparezca lo no escolar y alguna pregunta sobre el rol docente.  En ambos casos  limitarse a una extensión máxima de 2 carillas.


Bibliografía
Agamben, Giorgio. “Infancia e historia. Ensayo sobre la destrucción de la experiencia” en  Infancia e historia. Destrucción de la experiencia y origen de la historia. Buenos Aires, Adriana Hidalgo, 2007.
Badiou, Alain, El siglo. Buenos Aires: Manantial, 2009.
Corea,  Cristina  e  Ignacio  Lewkowicz. Pedagogía  del  aburrido.  Escuelas  destituidas,  familias perplejas. Buenos Aires, Paidós, 2004.
Tiqqun. Introducción a la guerra civil. Barcelona, Melusina, 2008.
Filmografía
Fragmentos “L´argent de poche”  (La piel dura)(Truffaut, 1976)
Fragmentos Detachment (Kaye, 2011)






Consigna de escritura Encuentro 1 (enviar por mail a lonodichoenelaula@gmail.com )

Durante la semana, detener la mirada en algún instante de la vivencia en la escuela: eso que queda dando vueltas en la percepción al salir, que da cuenta del paso por los distintos espacios de la escuela, los vínculos con las personas y el funcionamiento de la institución.  Antes de juzgar lo que se ve, sacar conclusiones apresuradas o caer en la desesperación, plasmarlo a través de la escritura en una carilla A4 con cualquier procesador de texto. Luego enviar por mail a la siguiente dirección: lonodichoenelaula@gmail.com

Para terminar, ingresar al blog lonodichoenelaula.blogspot.com.ar y darse a la lectura de los trabajos publicados.

Por último, seleccionar tres de los textos leídos y elaborar comentarios dirigidos a los compañeros que los escribieron incluyendo preguntas que surjan de la lectura, relaciones con el material trabajado, ideas para seguir pensando.  Tenerlos listos para el próximo encuentro presencial.

viernes, 4 de abril de 2014

The wire - capítulos seleccionados

http://elpupitredelrincon.blogspot.com.ar/2013/11/the-wire-y-la-educacion.html

Imágenes de escuelas alrededor del mundo

http://www.taringa.net/posts/imagenes/15540181/Aulas-de-escuelas-alrededor-del-mundo.html

Contenidos








Seminario-taller: la escritura como forma de pensar lo no dicho en el aula
Contenidos

Sábado 05-4

Imágenes de la escuela y de lo no escolar

Imágenes de la escuela. Tradiciones e historización de lo escolar: las escuelas en escena. Imágenes que conmocionan y reenvían a la situación. Politizar el malestar.



Bibliografía:
Agamben, Giorgio. “Infancia e historia. Ensayo sobre la destrucción de la experiencia” en Infancia e historia. Destrucción de la experiencia y origen de la historia. Buenos Aires, Adriana Hidalgo, 2007.
Barthes, Rolland. La cámara lúcida. Buenos Aires, Paidós, 2009.
Duschatzky Silvia; Farrán, Gabriela y Aguirre, Elina. Escuelas en escena. “Una experiencia de pensamiento colectivo” . Paidós, Colección Voces de la educación. Buenos Aires, 2010.
Foucault, mcrofísica del poder? Vigilary castigar el sujeto y el cuerpo
Simmel, Georg. Imágenes momentáneas. Barcelona, Gedisa, 2007.

Filmografía

The wire, temporada IV
La educación prohibida (German Doin, 2012)
Fish tank, (Andrea Arnold, 2009)
Entre los muros (Laurent Cantet)

Sábado 19-4 Online
Institución y orfandad: Irrupción de lo no escolar en las aulas
Conceptualización sobre problemas que emergen en las aulas. Crisis de la institución.
Concepciones sobre el quehacer pedagógico y el proceso de aprendizaje

Bibliografía
Badiou, Alain, El siglo. Buenos Aires: Manantial, 2009.
Corea, Cristina e Ignacio Lewkowicz. Pedagogía del aburrido. Escuelas destituidas, familias perplejas. Buenos Aires, Paidós, 2004.
Tiqqun. Introducción a la guerra civil. Barcelona, Melusina, 2008.
El origen de la tristeza, Pablo Ramos “el estaño de los peces”
Duschatzky, Silvia y Sztulwark, Diego. Imágenes de lo no escolar. Paidós, 2011.

Filmografía
Detachment 
La piel dura “argent de poche” (Truffaut, )
Profesor Lazhar 

Sábado 03-05

Normativización, infantilización o silenciamiento: la sexualidad, el género, la violencia y el mundo laboral
Lo decible y lo dicho en el aula

Modos de intervención posibles desde el rol docente.
Foucault, Michel. Las palabras y las cosas. México, Ed. Siglo XXI, 2005.
Foucault, Michel. El orden del discurso. Buenos Aires, Tusquets, 2005.
Orden del discurso: lo decible y lo dicho adentro del aula.

Sexualidad

Bibliografía

Sexualidad infantil Aguirre, et al
Dvoskin, Gabriel. “Eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca. La educación formal de la sexualidad”, en Raiter, A y Julia Zullo, Esclavos de las palabras, Capítulo 3, Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, ISBN 978-987-1785-46-9, Pág. 65-92. 2012.
"Yo sé, Nosotros podemos, Ellos se cuidan. La escena discursiva del debate sobre la Educación Sexual Integral”, en Literatura y lingüística, Universidad Católica Silva Henríquez, Santiago, Chile. En prensa.
Paradigmas en disputa, presupuestos compartidos”, en Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso. Universidad Central de Venezuela. ISSN 1317-7389. Volumen 13, nº 1. 2013.

Filmografía
Los edukadores
Detachment

Sábado 17-5
Género

Bibliografía
Bauman, Zigmund. identidad

Filmografía
XXY
La vida de Adela

Sábado 31-05

Mundo laboral

Bibliografía
Freiret, Clementine. Parábolas para una pedagogía popular
Pasolini, Pierre Paolo. ¿La escuela puede preparar para el trabajo?

Filmografía
Escuelas en Finlandia

Sábado 14-06

Violencia y la escuela

La violencia, las violencias. La autoridad.

Bibliografía
De la Aldea, Elena. La violencia, las violencias: reflexiones, experiencias e intervenciones. Buenos Aires, Sangría, 2008.
Kafka, Franz. Ante la ley

Filmografía

Detachment (Tony Kaye, 2011)
Capítulos seleccionados de The Wire (4ta temporada)

Sábado 28-06

Escritura y reflexión

-La escritura y su potencialidad como insumo para la reflexión. Concepciones acerca de la escritura. La construcción de la subjetividad está ligada a las operaciones de desaceleración de información. La escritura constituye una herramienta propicia para transformar el caos, el exuberante flujo discursivo en experiencia apropiable por el sujeto.


Bibliografía
Pessoa, Fernando. El libro del desasosiego.
Perec, George. Especies de espacios.
Ranciere, Jacques. El maestro ignorante. Buenos Aires, Libros del Zorzal, 2007.
Barthes, Rolland. El placer del texto. Buenos Aires, Ed. Siglo XXI, 2007.
Freire , Paulo. Cartas a quien pretende enseñar. México, Ed. Siglo XXI, 2005.
Ricoeur, Paul. Del texto a la acción. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2010.
Villoro, Juan. Entrevista la nación 15-03-2008

Filmografía
Mis tardes con Margueritte (Jean Becker, 2010)
Sábado 12-7

Entrega porfolio